
Recientemente, me realizaron esta pequeña entrevista para el periódico «El Correo», que puedes leer aquí.
Muchas gracias por contar conmigo!
La entrevista trataba sobre las mentiras en niños y adolescentes, ya que es un tema recurrente en la Terapia Infantil.
- ¿Sirve de algo que castigue a mi hijo por mentir?
- ¿Por qué mi hijo miente?
- ¿Qué puedo hacer si mi hijo miente?
- ¿Mi hijo es un mentiroso?
Muchos padres se preguntan acerca de «por qué mi hijo miente», y en el día a día tienden a los castigos, manteniéndose en el tiempo la situación y llegándose a cuestionar si los castigos son efectivos con las mentiras. Yo siempre les oriento a explorar qué hay detrás de la mentira, cuál es la función de la mentira para cada peque, y poder trabajarlo mediante la palabra y el afecto. Y esto lo planteo porque si solo nos quedamos en el tratamiento de la mentira, no se elabora la cuestión que le lleva al peque a mentir.
¿Sirve de algo que castigue a mi hijo por mentir?
Recurrir a los castigos para gestionar las mentiras de lo hijos, es algo muy habitual en los padres. Dependiendo de cada peque, el castigo puede funcionar para que deje de mentir, pero no sirve para elaborar la cuestión por la que miente, por lo que es muy probable que lo vuelva a hacer.
Por lo tanto, siempre oriento a los padres, que si consideran utilizar los castigos, no se queden ahí y puedan también acompañar a sus hijos en elaborar por qué mienten.
¿Por qué mi hijo miente?
Como ya he comentado, lo importante es conocer qué hay detrás de la mentira, qué función tiene la mentira para cada peque, y es algo diferente en cada uno.
Puede ser que tenga dificultades con la frustración y quiera negar la realidad, puede que quiera evitar una consecuencia negativa, puede que quiera evitar una responsabilidad, puede que sea la manera que ha encontrado de oposición hacia sus padres, etc.
¿Qué puedo hacer si mi hijo miente?
La mentira quizás es la manera que ha encontrado tu peque de expresar algo, por lo que es importante acompañarle con la palabra y el afecto, para que lo pueda hacer de una manera más adecuada, ayudándole así a identificar sus estados emocionales.
Ej. Si tu hijo dice que el dibujo lo ha hecho él cuando realmente lo ha hecho un compañero de clase. Poderle devolver «Parece que el dibujo de tu compañero te ha gustado mucho y que te hubiera gustado hacer uno así de bonito». Y poder reforzarle también su dibujo, «A mí me ha gustado mucho el tuyo, estos detalles son muy bonitos y se ve que te has esforzado mucho».
Ej. Si tu hijo adolescente dice que no tiene deberes de clase, pero luego descubres que sí, quizás tenga que ver con su manera de mostrar oposición, es importante que puedas ver si quizás estás demasiado pendiente y sea necesario fomentar su autonomía.
¿Mi hijo es un mentiroso?
Es recomendable no utilizar etiquetas como «es un mentiroso», ya que encasillan a un peque con un rasgo permanente por una cuestión transitoria con la que quizás solo necesita un acompañamiento.
Los niños y adolescentes cambian y evolucionan, pasando por diferentes etapas y dificultades en su desarrollo, y es importante que nuestra mirada hacia ellos cambie y evolucione según sus necesidades.
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